Bienvenidos a la casa del futuro

Las viviendas del futuro serán más sostenibles y estarán dominadas por la tecnología
Alrededor de 7.200 millones de personas, el 80% de la población mundial, vivirán en ciudades en 2050. Una sobrepoblación que convertirá el espacio urbano en un bien escaso, lo que obliga a repensar un nuevo modelo de ciudad y de vivienda.

El arquitecto español Luis Vidal está trabajando ya en un prototipo de esa casa del futuro, que se construirá a las afueras de Tokio, en el que plasmará su visión de cómo serán los hogares en el 2050. Vidal propone un espacio en el que, gracias a un sistema de paredes y suelos móviles, las estancias se podrán plegar cuando no se usen para dar más amplitud a la zona del hogar que se necesite utilizar en ese momento. Si cuando dormimos no utilizamos el salón, ¿por qué no podemos emplear ese volumen para hacer más grande el dormitorio?

Las casas en las que piensan ya los arquitectos serán de mayor calidad, más eficientes y sostenibles. Además, los edificios serán capaces de generar la energía que consumen y ser así autosuficientes.

Es muy probable que cada vez se necesiten menos obreros en la construcción. "En el futuro, las casas serán construidas por robots, no por obreros. También veremos cómo se utiliza la impresión 3D para crear tanto material de construcción prefabricado como para personalizar mobiliario, menaje o artículos de decoración", aventura Mikel Barrado, responsable de Desarrollo de Negocio de Edificios Inteligentes de Tecnalia.

Inteligencia

La casa en la que viviremos dentro de treinta años será una casa inteligente. Un hogar automatizado en el que habrá decenas de dispositivos interconectados gracias a la capacidad de las máquinas de entenderse entre sí (M2M -machine to machine-).

Todos nuestros electrodomésticos serán inteligentes, según coinciden en indicar fabricantes como Samsung, LG o Panasonic. Las pantallas distribuidas por el hogar, los hologramas o una pulsera inteligente nos avisarán de que se ha terminado la lavadora, nos hemos dejado abierto el grifo de la cocina o es hora de tomarnos la medicina.

La domótica, ahora reservada a unas pocas viviendas, será universal. La iluminación se adaptará automáticamente en función de la luz solar y la presencia de personas; los toldos, persianas y cortinas se abrirán o cerrarán según las condiciones lumínicas, y la temperatura será siempre la idónea, puesto que la calefacción y la climatización se pondrán en marcha en función de la temperatura exterior y de la presencia humana.

Un sensor de humedad activará el riego automático sólo cuando sea necesario; la cafetera se pondrá en marcha en cuanto suene el despertador; la puerta de casa se abrirá sin necesidad de llaves porque se utilizarán sistemas de biometría como el reconocimiento facial, y bastará pulsar un botón para pedir nuestra pizza favorita. Y, lo mismo, tendremos algún droide como asistente personal.

Fuente: Expansión