Barreras a la vista

El acceso a la tecnología marcó un antes y un después en la vida de las personas ciegas y de baja visión, pero los obstáculos a los que se enfrentan en la vida real se reflejan en la virtual
Mario Magallanes y Gabriela Barreiro preparaban sus exámenes con casetes que les grababan familiares o amigos. Ahora, los niños ciegos o con baja visión estudian con ceibalitas con lectores y amplificadores de pantalla. “Para nosotros es un antes y un después”, señaló Magallanes, profesor de informática en la Unión de Ciegos del Uruguay (UNCU). “Los gurises lo ven como normal porque pertenecen a esa generación, pero para nosotros era algo impensado”, dijo a Cromo.

El mundo de la informática se abrió para los no videntes en 2001 con la llegada a Uruguay de Jaws, el primer lector de pantalla para Windows. Le siguieron varias herramientas que les permitieron tirar los casetes. Hoy, el programa Red Mate, una iniciativa de la Escuela de Ciencias de la Información de la Universidad Nacional de Córdoba y UNCU, se encarga de adaptar materiales de estudio a formatos accesibles mediante impresoras inteligentes y telelupas digitales que amplían textos. A ellos, la tecnología los ayuda a lograr la independencia; pero no siempre es fácil.

Carrera de obstáculos


En Uruguay viven 5.000 personas ciegas que se mueven todos los días en un país diseñado para videntes y en un mundo inclinado cada vez más hacia la información y el entretenimiento visual. Algo tan cotidiano como acceder a internet o usar un smartphone les plantea diversas barreras.

Los modelos de la serie 60 de Nokia –ya de antaño: grandes, pesados y con botones– son los más populares entre los ciegos. No es por gusto. Su sistema operativo permite que funcione un lector de pantalla llamado Talk para que el usuario pueda usar el celular a la par de una persona sin dificultades visuales.

La UNCU había acordado con ANTEL que se comercializaran estos modelos con un contrato mensual de $?290; pero estos celulares ya dejaron de fabricarse.

“Nos cuesta usar los nuevos celulares (de pantalla táctil). Los Android están más en cuenta, pero para tener 100% de accesibilidad hay que apostar por los iPhones, que son muy caros”, comentó Magallanes.

En otros mercados se consiguen celulares especiales. Un ejemplo es el OwnFone, cuyo precio ronda los US$?100 en Europa, y que está compuesto por partes fabricadas con una impresora en 3D con inscripciones en sistema Braille o con letras y números en relieve.

A juicio de Magallanes, las aplicaciones disponibles para Android son útiles aunque no tan buenas como las de iPhone (ver Aplicaciones accesibles); pero un problema es que no hay desarrollos nacionales, en gran parte porque el público objetivo es pequeño.

¿Y qué pasa con internet? Tampoco es fácil.

“El mundo real y el virtual presentan infinidad de similitudes y diferencias”, se lee al comienzo del capítulo sobre accesibilidad web de la Guía para diseño e implementación de portales estatales de la Agencia para el Desarrollo del Gobierno de Gestión Electrónica y la Sociedad de la Información y del Conocimiento (Agesic), escrita por Humberto Demarco, presidente de Redesuy, una asociación que brega por la inclusión social de niños, jóvenes y adultos con discapacidad. El propósito del documento es impulsar la democratización de la información y concientizar que las páginas web deben ser creadas para todos.

“En accesibilidad web estamos muy atrasados”, señaló Demarco. “Prácticamente no hay ninguna página del Estado que sea accesible. Si estamos hablando de tener derechos como cualquier otra persona en esto también estamos limitados”, afirmó.

En 2009, el diputado Daniel Radío del Partido Independiente presentó un proyecto de ley para garantizar este acceso.
En accesibilidad web estamos muy atrasados. Prácticamente no hay ninguna página del Estado que sea accesible. Si estamos hablando de tener derechos como cualquier otra persona en esto también estamos limitados", dijo Humberto Demarco, presidente de Redesuy

Un sitio no contempla las pautas de accesibilidad en la web, por ejemplo, si tiene muchas imágenes o videos sin la opción de audiodescripción. Si esto no se ofrece, la persona ciega queda excluida.

Para Demarco, la tecnología es la punta del iceberg. “En la sociedad hay barreras más grandes que la tecnología”, sancionó.

El acceso a la tecnología está reservado para lo que Demarco llama una “elite”: personas que cuentan con el apoyo de familiares y amigos para estudiar y salir adelante. “Yo me considero un privilegiado porque puedo disfrutar de la tecnología, pero la mayor parte de la gente con discapacidad visual no tiene acceso a esas cosas”, añadió.

Por ejemplo, un celular con funciones accesibles no baja de $?10 mil, pero la pensión por discapacidad ronda los $?7.000. “La tecnología es espectacular, pero primero hay que superar los obstáculos de la vida real”, apuntó Demarco.

Ceibal para todos


Cuando surgió el proyecto del Plan Ceibal de entregar computadoras para niños con discapacidades visuales, la UNCU no lo pensó dos veces. “Si los colectivos no se involucran, las cosas no marchan. Nos interesa que los chicos estudien. Debemos pelear para que avance esta tecnología”, sentenció Hugo D’Avenia, tesorero de la organización.

Gabriela Barreiro, quien es docente en una escuela para ciegos, recordó que las primeras XO, las de 2007, no eran accesibles. Dos años después se lanzaron las computadoras para niños ciegos o con baja visión. Pero la iniciativa tuvo un comienzo rocoso.

Las ceibalitas funcionan con Linux, que es un sistema operativo que no posibilita el uso de lectores de pantalla. Por eso se adaptaron las ceibalitas comunes con Windows, para que tuvieran Jaws y una lupa para los niños con baja visión. Así los alumnos consiguieron la clásica XO verde, modificada, pero aún estaban un paso atrás: todas las aplicaciones del Plan Ceibal, incluida la biblioteca, están diseñadas para Linux. La solución al problema es casera: un niño descarga el texto en formato .txt, lo pasa a una memoria USB y se lo da al compañero ciego. “Es un avance. Antes ni lo pensábamos”, dijo Barreiro.




Ver con el tacto




[caption id="attachment_84100" align="aligncenter" width="427" caption="N. Garrido"][/caption]

“La impresión 3D permite a los ciegos conocer cosas que de otra forma sería imposible”, explicó a Cromo Federico Waldeck, director de Fabrix 3D, un centro de diseño 3D que, desde su comienzo, ha tenido un lazo estrecho con la Unión de Ciegos del Uruguay. De hecho, para el evento de inauguración de la empresa se convocó a varios miembros para conocer objetos mediante el tacto. Waldeck recordó que se imprimieron algunos íconos como la torre Eiffel, pero lo que más le gustó al público fue la caída de una gota. “Inmortalizamos ese momento y a ellos los impactó; fue una experiencia muy enriquecedora”, afirmó. Además la empresa imprime mapas y cuadros con relieve para no videntes y personas con baja visión.

La impresión 3D está abriéndose paso en el mundo, para algunos como una novedad y para otros como una oportunidad de conocer el mundo.




Aplicaciones accesibles


Talkback

Es un lector de pantalla creado por Google que permite escuchar mediante una voz sintética todo lo que aparece en el celular: desde mensajes de texto hasta actualizaciones de Facebook. Android. Gratis

Shades

Baja el brillo de la pantalla hasta dejarla completamente oscura –incluso a niveles inferiores de los que habilita el aparato– para ahorrar batería, dado que las apps para ciegos elevan el consumo. Android. Gratis

Be my eyes

Be my eyes es una especie de red social para ciegos y voluntarios. Ambos grupos se contactan para cuando alguien precisa, por ejemplo, leer indicaciones de algún letrero o conocer las fechas de caducidad. iOS. Gratis

KNFB Reader

Esta aplicación reproduce mediante una voz sintética cualquier texto escrito que se capture con el teléfono, incluso traduce el texto escrito con el sistema Braille. iOS. US$?99,99

Taptapsee

Al sacar una foto de cualquier elemento, la aplicación lo reconoce y se lo comunica al usuario. Es útil para identificar billetes, monedas e incluso el color de la ropa. iOS, Android. Gratis
Fuente: Valentina Esponda

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