Bajo el hielo antártico

Científicos del LATU viajaron hasta el fin del mundo para realizar un monitoreo ambiental en las aguas congeladas. Mirá el video


El Instituto Antártico Uruguayo (IAC) está comprometido con preservar los ecosistemas del continente blanco, según lo establecido en el Protocolo al Tratado Antártico sobre Protección del Medio Ambiente, firmado en Madrid (España) en 1991 y vigente desde 1998, que lo designa una “reserva natural dedicada a la paz y a la ciencia”.

Aunque la Antártida es acechada por la contaminación proveniente del turismo y de las expediciones científicas, en gran parte continúa siendo un paraíso cristalino y puro. Pero para que lo siga siendo, el IAC firmó un convenio con el Laboratorio Tecnológico del Uruguay (Latu) en octubre de 2014 que llevó a tres de sus científicos –Elina Ordoqui, Graciela Ferrari e Ignacio Casaretto– a un inédito trabajo de campo en enero: tomar muestras biológicas del reino de nieve y hielo.

El principal desafío fue tomar muestras de agua superficial –para analizar, entre otros indicadores, presencia de nutrientes, coliformes fecales y sólidos disueltos–, y de sedimentos del lago Uruguay, fuente de agua potable para la Base Científica Antártica Artigas. Al estar completamente congelado (a pesar de que la visita se realizó en verano), el equipo del Latu tuvo que rediseñar el protocolo en el lugar y bajo una fuerte nevada. “El propio ambiente te sorprende”, dijo Ordoqui, directora de medio ambiente del organismo.

El lago tiene 70 metros de profundidad, pero los primeros 2,50 metros son hielo puro. La única forma de tomar la muestra de sedimentos era, primero, quebrarlo, y luego meterse para llevar los instrumentos de medición lo más abajo posible. La tarea recayó en un buzo de la dotación Antarkos 31, quien tuvo que sumergirse tres veces, hasta 17 metros y hasta por 12 minutos sin salir a la superficie. “Veías algo que se movía debajo del hielo”, relató Ordoqui.

La muestra de sedimentos no se podía obviar por más que el clima se empeñara en ponerles su peor cara, puesto que revela, si existe, contaminación por metales pesados o hidrocarburos derivada de las tareas de carga y descarga de combustibles.

El sistema de gestión de calidad del Latu para la extracción de matrices biológicas exige que se documente el lugar de donde se toman las muestras. ¿Cómo hacerlo si una masa de agua congelada mantiene alejados a los científicos? El buzo llevó una cámara GoPro hacia el interior del lago Uruguay y el resultado es un asombroso video digno de un documental de National Geographic: una exploración submarina nunca antes realizada entre algas, aguas oscuras y el hielo claustrofóbico.



La misión de Ordoqui, Ferrari y Casaretto incluía la toma de otras muestras en las bahías cercanas a la Base Artigas en la isla Rey Jorge –Maxwell y Almirantazgo– pero, nuevamente, la naturaleza obligó a un cambio de planes in situ. No se pudo extraer sedimento porque se encontraron con canto rodado en las profundidades. “Nunca se había tratado de tomar muestras en un lugar así. No es lo mismo realizar una toma en un lago congelado que en una laguna somera en Uruguay”, relató.

Además de la nieve, el frío extremo les generó otras dificultades a los científicos. La batería de los instrumentos de medición, por ejemplo, se descargaban muy rápido. Y ni que hablar de la pesada vestimenta y la falta de entrenamiento para circular en un ambiente hostil. “Fue como movernos en un paisaje lunar”, dijo la especialista a Cromo.
Nunca se había tratado de tomar muestras en un lugar así. No es lomismo realizar una toma en un lago congelado que en una laguna somera en Uruguay, relató Elina Ordoqui, directora de medio ambiente del Latu

El plan incluyó el monitoreo de la presión sonora en exterior e interior de la Base Artigas y emisiones de gases a la atmósfera. Una vez que el Latu procese las muestras biológicas –se estima que todavía se necesita un mes–, se armará un plan de monitoreo ambiental que deberá repetirse con cierta frecuencia para controlar los impactos de la Base Artigas en el medio ambiente antártico, el que todavía alberga una gran diversidad biológica.

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