Astrónomos versus buscadores de meteoritos

La comunidad científica ve amenazado su trabajo ante las especulaciones sobre el valor de la roca espacial
Fue la primera y última vez que el astrónomo de la Facultad de Ciencias Gonzalo Tancredi convocó a una charla científica a través de señales de humo. Era 2007 y acababa de caer un meteorito en la zona de Carancas, al sur de Perú. Para poder buscar restos de meteoritos y analizarlos, acordó con las comunidades locales que brindaría una charla sobre el fenómeno. Y para reunirse, nada de mensajes de texto o carteles. Se convocó a la vieja usanza.

El bólido dejó un cráter de 20 metros de ancho y siete de profundidad, según lo reportado por Al Jazeera en su momento, y la noticia conmocionó a la comunidad. La negociación le llevó a los científicos un buen tiempo.

Es que la fiebre del meteorito invadió a los locales y pronto, recuerda Tancredi, se comenzó a ver a las mujeres de la zona, ataviadas con sus particulares sombreros y faldas infladas, escaneando el suelo con imanes en busca de rocas espaciales que comercializar en ferias locales.
"Fue bastante problemático", recapituló el científico, quien recuerda que incluso hubo policías procesados por vender los aerolitos cuando debían protegerlas de los comerciantes. "En seguida llegaron varios de estos buscadores de meteoritos y empezaron a ofrecer (dinero) a la población", contó Tancredi.

Rocas valiosas


Los astrónomos y quienes se dedican a encontrar y vender rocas espaciales chocan en sus intenciones cual meteorito con la Tierra. Mientras unos desean venderlos y utilizan cualquier dato disponible para lanzarse en la cacería, los científicos los consideran material fundamental de investigación. "Genera un mercado que nos dificulta el estudio que queremos hacer de estas rocas", apuntó Tancredi.

Luego de que esta semana un meteorito cayera e impactara en una casa de San Carlos, Maldonado, las especulaciones sobre su precio comenzaron. Según una pareja de socios buscadores, al ser un hammer –un meteorito que impacta contra un objeto o punto concreto– podría valer entre US$ 5.000 y US$ 8.000, o tal vez más.

4.600 millones de años es la antigüedad que se cree tiene el meteorito de San Carlos

La familia que sufrió la rotura de un techo, una cama y una televisión LED decidió donar la roca para su investigación. "Lo que hay que valorar es lo positivo de la actitud de acercar el material para el estudio", sostuvo Tancredi y agregó que desde que la noticia trascendió más de diez personas lo llamaron para saber si otras rocas que poseen son meteoritos (ver infografía). Hubo una que incluso le pidió el número de los buscadores. "Nosotros no tenemos relación con los traficantes de meteoritos", le contestó.

A diferencia de los fósiles, los meteoritos no están incluidos en la legislación que protege el patrimonio arqueológico y paleontológico nacional. El investigador piensa solicitar que se legisle para protegerlos del comercio internacional, que tiene como foco Estados Unidos, donde las leyes son más laxas en lo que respecta a su comercialización.

METEORITO

Casi un mito


La supuesta aparición en 1994 de un meteorito cerca de la represa de Baygorria, en Durazno, podría ser un antecedente del meteorito encontrado en San Carlos. Sin embargo, Tancredi afirma que se trata de un fraude. El estudio de su composición, explicó, es igual al resultante de los meteoritos de Campo del Cielo, uno de los lugares de mayor impacto de meteoritos del mundo, ubicado en la provincia del Chaco, en Argentina. Además, tiene la estructura exacta de estas rocas, que se conoce con el nombre de Widmanstatten.
Ahora que se conoce el valor que pueden tener estas rocas, el investigador teme que el negocio se interponga con su trabajo y con la histórica contribución que esto implica para la ciencia uruguaya

Se cree que se trata de un caso de contrabando de meteoritos desde Argentina, donde la ley es más estricta con respecto a la venta de estas rocas y donde este mismo año tres argentinos y un paraguayo fueron arrestados por intentar traficar una tonelada de meteoritos del Chaco. De hecho, el sitio de la Asociación Internacional de Coleccionistas de Meteoritos cataloga al de Baygorria como un fraude.

Ahora que se conoce el valor que pueden tener estas rocas, el investigador teme que el negocio se interponga con su trabajo y con la histórica contribución que esto implica para la ciencia uruguaya.