Assange y la internet como amenaza

El activista y hombre fuerte de Wikileaks dio una videoconferencia el miércoles para presentar un libro que se centra en el futuro de la seguridad para las libertades en internet, una pelea entre autoridades y hackers
Los pleitos legales entre grandes corporaciones de internet y organizaciones de todo tipo no son nada nuevo. Conscientes de que nuestras vidas fluyen cada vez más por la red, estos gigantes se apresuran en afianzar sus zonas de poder y conquistar otras, muchas veces haciendo equilibrismos en el borde de una ley que está aún por concretarse, en la medida que regula una esfera nueva donde lo social, lo político y lo económico tienen lugar.

Ejemplo de ello son las contiendas que últimamente han tenido lugar en la Comisión Europea, donde se han observado los abusos de poder en el mercado de Google, o cuestiones relacionadas a la privacidad de los datos de los usuarios en Facebook.

Los conflictos entre estos grandes nodos de internet y parte de la sociedad civil, se expresan también en las presiones que Microsoft, Google y Netflix están haciendo a los arquitectos del HTML 5 –el protocolo con la que funcionará la internet del mañana–, para restringir el acceso a ciertos contenidos protegidos por copyright a menos que se pague por ellos.

Estos casos dan cuenta de los muchos flancos en los que se libra una batalla que enfrenta dos formas de comprender el uso de internet: una que quiere continuar con el espíritu abierto que la vio nacer y la convirtió en lo que es hoy en día; y otra que quiere limitarla y controlarla para beneficio propio.

Assange en Montevideo


En esta lucha hay varios actores, pero los que encabezan ambos bandos son lo hackers por un lado, y los Estados y las grandes empresas de medios por otro. Una de las principales figuras del primer grupo, si no la que más, es Julian Assange, el fundador de Wikileaks e impertérrito activista de internet.

La tarde del pasado miércoles, Assange realizó una teleconferencia abierta en el Aula Magna de la Facultad de Psicología de la UdelaR para conversar con el público uruguayo sobre su último libro Criptopunks: la libertad y el futuro de internet.
Internet se convirtió en la mayor amenaza a la humanidad de toda la historia”, dijo Assange

Vestido de camisa y saco y parado frente a una pantalla de cromo donde se proyectaban algunas de las imágenes filtradas por un soldado estadounidense en la guerra de Irak, el australiano explicó a través del Hangout de Google cómo en sus inicios internet era visto por muchos como una potente herramienta de emancipación y el salvoconducto a un nuevo mundo más democrático, conectado, transparente y libre.

Pero la infraestructura física de internet, basada en cables de fibra óptica y satélites, pertenecen a los Estados y a las empresas privadas, quienes empezaron a interceptar y recopilar todo tipo de informaciones que, según Assange, deberían poder fluir libremente. Fue así como la utopía de una red verdaderamente social empezó a venirse abajo e internet se convirtió “en la mayor amenaza a la humanidad de toda la historia”.

Según explicó, el peligro que supone internet es mucho mayor que el de la Guerra Fría, que de haber estallado, habría afectado a una parte relativamente pequeña del planeta. El insidioso poder de internet, afirma, se expande como un virus imparable y está llegando a toda la humanidad.

Resistencia en red


La vulnerabilidad de la privacidad de las comunicaciones en internet ha llevado “a un enorme robo de conocimiento por parte de las empresas”. Conscientes de ello, varios hackers empezaron a enviar mensajes encriptados para seguir construyendo esa internet utópica, que se contrapone frontalmente a los Estados y organizaciones especializadas que usan la web como forma de vigilancia y control en masa. De la idea de la encriptación de datos como lucha social surgieron los llamados “Criptopunks”.

Partiendo de esta base, el libro publicado en Uruguay por Trilce encuentra en la Primavera Árabe una prueba de las posibilidades emancipadoras de la red, y hace un llamamiento a la toma de conciencia por parte de los usuarios.

Este libro, que reivindica el ejercicio de la libertad de expresión para forzar la transparencia y la responsabilidad de las instituciones poderosas, toma la forma de una discusión entre el mismo Assange; Jacob Appelbaum, uno de los promotores del Proyecto Tor, un sistema operativo que mantiene un anonimato absoluto a nivel de navegación y que está pensado para eludir la vigilancia y la censura en internet; Andy Müller-Maguhn, uno de los cofundadores de la European Digital Rights, una organización que vela por el cumplimiento de los derechos humanos en la era digital; y Jéremie Zimmermann cofundador y vocero de La Quadrature de Net, una importante organización defensora de los derechos al anonimato en línea.

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