Así se captó el sismo de Chile en Uruguay

Con cuatro sismómetros nuevos, el país conocerá con precisión lo que ocurre bajo tierra
Por ahora es solo uno y lo hacían marchar a pulmón para estudiar el movimiento del terreno en Sarandí del Yí, Durazno. Sin embargo, en el futuro, Uruguay tendrá cuatro nuevos sismómetros que se sumarán al ya existente. Así lo anunciaron este jueves el ingeniero Enrique Latorres y el estudiante avanzado de Facultad de Ciencias Hernán Castro en El Observador TV, quienes además brindaron más datos sobre cómo el dispositivo registró el terremoto que ocurrió en Chile hace un mes.

El sismo ocurrido el 16 de setiembre en Chile, que fue detectado por el sismómetro de la Facultad de Ciencias, duró alrededor de 20 minutos. Hubo al menos diez réplicas en una hora que ocurrieron en la parte final del terremoto. Esto hace difícil identificar si hubo algún sismo a nivel local durante ese tiempo, ya que las señales se superponen. Según pudieron constatar los investigadores, las réplicas se registraron en el país hasta dos días después. Fueron varias y de menor intensidad que el evento principal, explicó Castro.

El último sismo significativo del que se tiene registro en el país fue en 1990

¿Y cómo se explica el movimiento percibido por algunos habitantes en edificios o piscinas? "En algunos lugares lo que puede haber ocurrido es lo que llamamos resonancia sísmica", indicó Latorres. Dada la composición del suelo, el nivel de los sedimentos, la roca base y la longitud de onda de la señal, indicó, puede ocurrir que se genere un "eco" entre la superficie y la base de roca, lo que explicaría el movimiento que se percibió a escala humana. Si esta longitud de onda coincide con la oscilación de los edificios, por ejemplo, puede amplificar el movimiento que los cuerpos ya tienen naturalmente.

El sismo del 16 de setiembre en Uruguay: no se sentía algo así desde 1990

La resonancia sísmica, apuntó, es lo que causa que en ciudades donde hay terremotos fuertes, dos edificios se caigan enteros mientras que el resto puede permanecer en pie. Por eso es tan importante estudiarlo: en zonas donde hay probabilidad de una alta resonancia, el riesgo sísmico puede ser mayor a pesar de que no se den sismos de gran intensidad. Y en Uruguay, si bien el riesgo de que hayan sismos es bajo, tampoco es nulo.

Nuevos sismógrafos


Desde hace algún tiempo el equipo de científicos del Instituto de Ciencias Geológicas de la Facultad de Ciencias viene trabajando para poder colocar más sismómetros en el país. El primero se instaló en Maldonado, pero como era un préstamo de una universidad brasileña, fue devuelto. Recién a partir de febrero de este año Uruguay cuenta con uno propio, instalado en el cuartel Paso del Rey, en Sarandí del Yí.

Gracias a un convenio con la Universidad de San Pablo, se instalarán dos aparatos más y recientemente el equipo de investigadores recibió la noticia de que ANCAP financiará otros dos sismómetros. Contando el que ya hay, serían cinco en todo el país. Uno se instalará en Paso de los Toros, Tacuarembó, en instalaciones del Servicio Geográfico Militar, y se cree que el otro se colocará en Paysandú. Habrá otro cerca de Aiguá, en Maldonado, y puede que el último se destine a Montevideo para que los estudiantes de Facultad de Ciencias y Facultad de Ingeniería puedan utilizarlo.

¿Por qué en Uruguay hay un solo sismómetro?

Solo con varios datos de diferentes puntos del país se puede tener una visión completa sobre su actividad sísmica. Estos sismómetros no solo permitrán saber si hay sismos o no, sino que proporcionarán datos para la realización de una tomografía de la corteza y su posterior estudio. Antes de la instalación de estos dispositivos no había prácticamente datos obtenidos con equipos de alta precisión. Este desconocimiento hace que no se sepan realmente sobre los riesgos a los que están sometidas las edificaciones locales.

A pesar de que la entrega de los sismógrafos está sometida a los tiempos de la Universidad de San Pablo y Ancap, los investigadores esperan que para el año que viene ya se puedan comenzar a instalar. Una vez estén prontos, el país podrá saber cuántos sismos tiene por año, sus magnitudes y hacer predicciones a futuro, algo que se hizo, por ejemplo, antes del terremoto que destruyó Haití pero que las autoridades ignoraron. De llevarse a cabo, el mito de que "en Uruguay no hay terremotos" será historia y los habitantes podrán saber a ciencia cierta cómo es la actividad sísmica del país.

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