Así funciona "Disney Infinity", el videojuego con juguetes reales

El nuevo juego de Disney abre una cantidad enorme de posibilidades con todos los personajes de la marca, desde jugar por misiones hasta crear mundos. Eso sí, prepárese a gastar en muñecos


No hubo en la historia –posiblemente no habrá jamás– una máquina de vender entretenimiento como la de Disney. Desde los parques temáticos, los éxitos de cine, hasta sus más recientes compras: quizá muchos aún no sepan que hoy por hoy, la cadena de deportes ESPN es propiedad de la empresa construida a partir de la primera aparición del ratón Mickey allá por 1928, así como la franquicia Star Wars.

Desde la niñez, el imaginario dela Disney se nos presenta casi de inmediato: piense cuándo usted o sus hijos pueden haberse topado con un Mickey, un Pluto, un Pato Donald o alguna referencia más propia de la marca. Ahora piense en cualquier otra de sus franquicias: pueden ser los coches de Cars, la familia de superhéroes de Los Increíbles, Ralph el Demoledor, Monsters Inc o Piratas del Caribe. Todos estos personajes, por supuesto, toman vida en los parques temáticos de la empresa. Pero ahora hay algo más.

Disney ha metido todos esos imaginarios integrados en un juego que combina el arcade con la libre circulación y construcción de mundos, las misiones con la creatividad, el deambular y simplemente “ser” uno de esos personajes. Un mundo virtual en el que las posibilidades parecen inagotables.

No por nada el juego en cuestión se llama Disney Infinity: partiendo de la base de que el mundo de la imaginación y la fantasía (¿recuerdan la película?) es infinito, el juego disponible para plataformas comola Wii, Wii U y Playstation 3 permite construir una plataforma propia para jugar a partir de piezas y juguetes que vaya ganando o competir en historias relacionadas con cada personaje en particular. El nivel de gráficos y movimiento en cada escenario es, además, espectacular.

Al mismo tiempo, Disney Infinity es un juego que ha logrado lo que hasta el momento pocos habían conseguido: vincular la compra de juguetes “físicos” con el mundo de los videojuegos. Lo lograron de la siguiente forma: el paquete base del juego viene con el CD y una plataforma (que se conecta a la consola como si fuera un joystick) en la que ubicará el muñeco de plástico del jugador que quiere utilizar. El muñeco (la caja básica trae tres personajes: el Señor Increíble, el pirata Jack Sparrow y el monstruo Sulley) viene programado con sus propias misiones, con lo cual si usted quiere activar otros muñecos y misiones tendrá que comprarlos (en Estados Unidos cada muñeco cuesta US$ 13, así que prepárese).

Del mismo modo, también se venden placas y discos que se ubican en la plataforma y suman más habilidades e incluso piezas para construir mundos propios. Esto convierte a Disney Infinity en un juego que también abre una dimensión coleccionable: a pesar de no ser articulados, los muñecos están fabricados con un espectacular detalle, y el brillo de la plataforma mientras transcurre el juego es realmente llamativo.

Pero ¿qué pasa con el juego en sí? Por lo pronto, esta primera versión de Infinity parece debatirse entre ser atractivo tanto para grandes (por la cantidad de posibilidades de los personajes y distintos modos de juego, uno de ellos de construcción y muy parecido al popular Minecraft) como para los chicos (los muñecos, la facilidad de algunas pantallas, etc.). Sin embargo, no termina siendo tan complejo o difícil para los primeros ni tan accesible para los segundos. De hecho, el “libre albedrío” que da el juego en cada mundo, en el que el jugador puede vagar por las pantallas, puede desestimular a los más pequeños. Igual está muy bueno recorrer con Jack Sparrow los puertos piratas, aunque no sigamos las misiones que se le asignan.

Salvo estas dos condiciones mencionadas, Disney Infinity representa el desdoble de la cruza de mundos imaginarios más poderoso desde que surgieron los dibujos animados.

 

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