Así es cómo una compañía israelí hackea cualquier teléfono

La tecnología de Cellebrite logra extraer todos los datos de un smartphone bloqueado en segundos

En pocos segundos, cualquier empleado de una empresa informática israelí puede extraer todos los datos de un teléfono bloqueado. Un servicio que ofrece a sus clientes un mundo de posibilidades, pero que preocupa a los defensores del derecho a la privacidad.

La empresa Cellebrite tiene contratos en más de 115 países y muchos de sus clientes son entidades estatales.

En marzo saltó a la palestra después de las informaciones de que el FBI usó supuestamente esta tecnología para decodificar el iPhone de uno de los yihadistas responsables de la matanza de San Bernardino, en California, en diciembre de 2015.

Después han emergido informaciones que sugieren que la empresa no estuvo involucrada, mientras que la compañía se ha negado a comentar el asunto.

Pero más allá de esta polémica, la empresa sigue siendo considerada líder mundial en este sector.

Supuestamente sus empleados pueden extraer un gran número de datos de un aparato determinado, desde el contenido de los mensajes a la posición que tenía su dueño en un momento determinado.

Incluso podría rastrear mensajes borrados años antes de que un aparato fuera intervenido.

Sin embargo, los activistas que defienden la privacidad han expresado sus inquietudes con respecto a esta potente herramienta, que si cae en determinadas manos podría llevar a abusos.

El gato y el ratón

La tecnología de Cellebrite no funciona mediante internet. Necesita tener en mano el teléfono que quiere intervenir.

Recientemente, la empresa mostró sus servicios a la AFP, logrando desbloquear un teléfono con clave. Rápidamente las fotos del dispositivo aparecieron en una pantalla con los datos del lugar donde fueron tomadas.

El teléfono usado en la prueba era un LG G4, que funciona con el sistema operativo Android de Google, un modelo con el que la empresa ya había trabajado, por lo que la operación no tomó mucho tiempo.

Leeor Ben-Peretz, uno de sus directivos, dijo a la AFPque el desafío es mantenerse como líder del sector en un mercado que evoluciona constantemente con nuevos modelos y actualizaciones del sistema operativo.

En el laboratorio de la firma, hay 15.000 teléfonos y cada mes llegan entre 150 y 200 nuevos modelos.

Cada vez que un nuevo aparato sale al mercado, un equipo de 250 empleados se lanza en una carrera frenética para encontrar vulnerabilidades, indicó Ben-Peretz. Este proceso puede tardar entre unos pocos días y varios meses.

Los iPhone son un desafío particular, ya que a diferencia de otras firmas, Apple diseña tanto el sistema informático como el aparato, explicó Yong Wang, profesor de la Dakota State University, en Estados Unidos.

Pero para Ben-Peretz no hay ningún teléfono en el mercado que sea imposible de piratear.

¿Legitimidad?

"Sí, es cierto, cada vez se vuelve más difícil", dijo. "Pero todavía logramos resultados con los últimos dispositivos y los más recientes sistemas operativos", aseguró.

Los principales clientes de la empresa son entidades policiales y organismos públicos, pero cada vez hay más empresas privadas.

"Cualquier empresa, incluyendo Cellebrite, tiene la responsabilidad de asegurarse de que sus actividades no contribuyan (....) a violaciones graves de los derechos humanos", dijo Sari Bashi, directora jurídica de Human Rights Watch en Israel.

Ben-Peretz aseguró que la empresa verifica sus clientes y que respeta las leyes locales, pero precisa que son los gobiernos los principales responsables.

"¿Sería posible impedir que alguien lance una piedra contra alguien o que lo atropelle con un coche?". "No se puede culpar al fabricante", afirmó.

Pero, para Bashi, "un contrato de vigilancia es un poco diferente. Uno tiene un número reducido de clientes y la oportunidad de (...) asegurarse de que la tecnología no sea utilizada para tal o cual cosa".



Fuente: AFP

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