Arqueólogo afirma haber encontrado la tumba de Nefertiti

La ubicación de la cripta ha sido un misterio por años y de confirmarse la teoría sería uno de los descubrimientos más importantes de la historia

Nefertiti es una antigua reina egipcia y la fuente de un misterio fantástico, por sus restos emblemáticos, perdidos hace mucho tiempo.

Durante décadas, los arqueólogos han especulado sobre la ubicación de los restos de la reina, la última momia que falta de la dinastía del famoso rey Tutankamón, más conocido como el rey Tut. Pero ahora, un arqueólogo afirma que ha encontrado su tumba secreta en el Valle de los Reyes, escondido justo detrás de una pared cerca del lugar de descanso del niño-faraón.

La teoría, publicada en un artículo de Nicholas Reeves, arqueólogo de la Universidad de Arizona, se basa en un análisis de las exploraciones detalladas de la tumba de Tutankamón. Los escaneos revelan la textura de las paredes bajo sus capas de pintura, y Reeves cree que encontró una serie de grietas que indican dos puertas ocultas.

Tumba Nefertiti
Esta sería la ubicación de la tumba propuesta por el investigador
Esta sería la ubicación de la tumba propuesta por el investigador

Una de estas puertas podría conducir a un almacén, dijo Reeves. Pero la puerta grande en el lado norte de la cámara funeraria, sugiere, podría dar lugar a otra habitación con los restos de Nefertiti, que se cree podría haber sido la madre de Tutankamón.

"He estado probando la evidencia desde entonces, en busca de indicios de que lo que yo pensaba que estaba viendo era inexistente", Reeves dijo a la BBC. "Pero cuanto más lo miraba, más información que encontraba de que se trataba de algo muy real".

"Si estoy en lo cierto este es potencialmente el mayor descubrimiento arqueológico que jamás se ha hecho" dijo el autor de la investigación

Los arqueólogos han expresado entusiasmo cauteloso sobre la conclusión de Reeves. La teoría tiene que pasar por más pruebas, aunque un escaneo con radar podría revelar rápidamente los huecos, dijo un arqueólogo a The Economist.

"Si estoy equivocado, estoy equivocado", dijo Reeves a The Economist. "Pero si estoy en lo cierto este es potencialmente el mayor descubrimiento arqueológico que jamás se ha hecho".

Enigma

La tumba de ha sido un enigma para los arqueólogos desde que Howard Carter la descubrió en 1922. Se compone de cuatro habitaciones, pero es mucho más pequeña que la de otros faraones. Los científicos también han encontrado que fue construida y decorada en etapas.

Carter la encontró llena de miles de tesoros de incalculable valor –a salvo de los ladrones de tumbas que arrasaron con los objetos encontrados en otras cámaras – debido a lo bien que estaba oculta.

Encontrar a Nefertiti sería una gran victoria para los arqueólogos, y puede resolver algunos de los misterios de la tumba del rey Tut. La reina, famosa por su belleza y su estatua en el Museo Egipcio de Berlín, se desempeñó como coregente del rey Akenatón, su marido. Eso significa que los contenidos de su tumba, si es que existe, serían tan fantásticos como Tutankamón –y quizás aún más.

De superstición y maldiciones

Se cree que Tutankamón gobernó durante nueve años y que tomó el poder sólo cuando era un niño. Sus restos muestran que era un niño frágil, con dientes de conejo y una sobremordida pronunciada. Su reinado se vio ensombrecido por faraones mucho más prominentes que vinieron antes que él, incluyendo Ramsés II, Keops y su padre Akenatón. Aún así, la magnificencia de los tesoros encontrados en su tumba se ha convertido en uno de los hallazgos arqueológicos más famosos del mundo. Su famosa máscara funeraria de oro es considerada uno de los artefactos más reconocidos de la historia.

tutankamón egipto

Pero hay otro aspecto de la arqueología egipcia que ha capturado al público más allá de los tesoros: una religión antigua mística, empapada de simbolismo y llamativas imágenes de la vida futura.

Hay rumores de la "Maldición del Faraón", que trae mala suerte a los que perturben las tumbas. Doce miembros del equipo de Carter que abrieron la tumba de Tutankamón murieron luego de siete años, entre ellos el conde de Carnarvon, quien financió la excavación.

El propio Carter murió de linfoma en su casa en Londres. Las historias fueron suficientes para disuadir al supersticioso Benito Mussolini de aceptar una momia como regalo.


Fuente: The Washington Post