Apple ya no logra sorprender

Dispositivos más pequeños y económicos no son suficientes para un público cada vez más exigente
Con el evento de ayer, Apple dejó en claro una de dos cosas: o se está quedando sin ideas, o le gusta mucho organizar eventos con bombos y platillos, incluso para actualizar dispositivos ya existentes.

Pasando en limpio, lo que presentó la empresa de Cupertino (al menos lo realmente importante) fue un iPhone y un iPad más pequeños y económicos. También dedicó algo de tiempo a la actualización del sistema operativo de sus dispositivos móviles a iOS 9.3, a bandas de nuevos colores y materiales para el Apple Watch (junto con una rebaja de precio) y a nuevas funciones para el Apple TV, pero estos están en todos sus lanzamientos.

No es que estos eventos no sean importantes. El problema se encuentra en que el secreto y el misterio que antes caracterizaba a los lanzamientos de Apple, esos en los que había un pedestal en el centro del escenario tapado con una tela, debajo de la cual no había ningún indicio de lo que podía haber, ya no son tan secretos ni misteriosos.

Del iPhone SE, por ejemplo, ya se sabía hasta el nombre desde hace algunos meses. También se sabía que sería un teléfono con casi las mismas características de un iPhone 6S y que tendría el tamaño y la estética de un iPhone 5S. Steve Jobs estaría muy desilusionado.

El hermano menor

A grandes rasgos, las características del nuevo iPhone son las siguientes: pantalla de cuatro pulgadas, procesador A9, Touch ID (lector de huellas digitales), conexión con redes 4G LTE, cámara iSight de 12 Mpx e iOS 9. Podría decirse que es un iPhone 6S dentro del cuerpo de un iPhone 5S (que viene en los mismos colores más el tan aclamado rosa oro) menos el Touch 3D.

Apple argumentó que el cambio de tamaño se debe a que sus usuarios habían pedido que no descontinuaran este último modelo, dado que las 4,7" del iPhone 6S eran demasiado para sus manos. También puede haber sido una excusa para el siguiente aspecto, tal vez el más importante de lo anunciado durante la mañana de ayer: el nuevo equipo costará a partir de US$ 399 en su versión de 16GB. La versión de 64GB costará US$ 499. Para un teléfono con las características de uno de gama alta, este es un precio extremadamente llamativo (aunque hay que tener en cuenta que este es el precio de venta en Estados Unidos).

Además, otra vez Apple decepciona a muchos de sus usuarios al seguir produciendo modelos de 16GB, en vez de partir de los 32GB.

Un iPad Pro más pequeño

En el terreno de los iPad, Apple siguió el mismo camino que con sus smartphones pero las noticias fueron un poco más llamativas. Es cierto que se esperaba una tableta más pequeña que la anterior. De hecho, ya se rumoreaba que sería de 9,7 pulgadas. Lo que seguramente no muchos se esperaban era que el iPad presentado ayer fuera un sucesor del iPad Pro, ese coloso de casi 13 pulgadas cuyo público objetivo era claramente la gente vinculada con el diseño gráfico.

En este caso, Apple presentó una tableta del mismo tamaño que el iPad Air 2 pero con las prestaciones del iPad Pro. Además del tamaño, una de las características que lo diferencian de su antecesor son la cámara de 12 Mpx, (contra las ocho del anterior) y que a partir de ahora vendrá una versión de 256GB, igual que para su hermano mayor. Nuevamente, un dispositivo ya presentado, vestido con la carcasa de un dispositivo también ya presentado.

La presentación de un iPhone SE frente a un público que no se vio impresionado debería abrir un debate dentro de Apple acerca de varias cuestiones antes de su próximo evento en setiembre (fecha en que es tradicional que hagan algún lanzamiento).

Primero que nada, Apple debería trabajar más para evitar las filtraciones que quitan la expectativa de sus eventos, esa que antes los hacía tan interesantes. Segundo, tal vez son ellos los que buscan emocionar demasiado para un evento que se hace dos veces por año y que simplemente anuncia la actualización de varios dispositivos.

O, tal vez, el problema sea el reducido espacio de tiempo entre los eventos de marzo y setiembre, que los apremia para innovar y al final no lo logran del todo. En todo caso, la caída de las ventas del iPhone y del iPad deberían ser suficientes para que Apple se siente a pensar seriamente sobre qué trae en estos anuncios.

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