Animales transgénicos que sirven a la medicina

América Latina avanza en técnicas de clonación y transgénesis. Esta semana en Brasil se dio a conocer una cabra que podrá curar una rara enfermedad
Desde hace algunos años, lograr modificar la genética de un animal, que nazca y tenga una vida normal no es algo lejano en el ámbito científico latinoamericano. En 2012, por ejemplo, nacieron en Uruguay las primeras nueve ovejas transgénicas y en Argentina la vaca bautizada como Rosita comenzó a producir leche similar a la materna con el fin contribuir a la lucha contra la mortalidad infantil.

Ahora, científicos brasileños clonaron una cabra a la que se había modificado genéticamente para que produjera leche con una proteína usada en el tratamiento de una rara enfermedad humana, informó el martes el diario O Estado de Sao Paulo.

Gluca, como los científicos han bautizado al animal, es la primera cabra transgénica en América del Sur y producirá la enzima glucocerebrosidasa, necesaria para combatir la llamada enfermedad de Gaucher. El tratamiento de este extraño mal es costoso en el sistema público de salud de Brasil, donde unas 600 personas lo padecen, según explicó el diario.

El país gasta unos US$ 113 millones al año en la importación de medicamentos para enfrentar esta enfermedad, agregó el periódico. "Es más barato alimentar cabras que alimentar células. Y el proceso de purificación de la proteína es básicamente el mismo", dijo la investigadora Luciana Bertolini, de la Universidad de Fortaleza (noreste), donde se clonó al animal.

Gluca, que nació el 27 de marzo, no presenta problemas de salud. Se espera que en unos cuatro meses comience a producir leche. "Necesitamos saber cuánto de la proteína está siendo producida y probar su actividad biológica", agregó Bertolini.

Si todo resulta bien y la leche es rica en glucocerebrosidasa, los científicos podrán usar las células de Gluca para hacer nuevos clones idénticos a ella y así producir la leche a gran escala.

La enfermedad de Gaucher es un mal genético que ocurre precisamente por un déficit de la proteína glucocerebrosidasa, causando la acumulación de sustancias dañinas en el hígado, el bazo, los huesos y la médula ósea, impidiendo su normal funcionamiento.

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