¿Alguna vez te preguntaste por qué estornudamos?

De todas las acciones que puede llevar a cabo el cuerpo humano, ninguna se compara al "achús" y su esparcimiento de aire, líquidos y gérmenes a 160 kilómetros por hora
El cuerpo humano tiene miles de nervios que lo ayudan a interactuar con el resto del mundo. Los nervios del dolor en tus pies te permiten saber si te paraste sobre algo que te puede lastimar. Los nervios que son sensibles a la temperatura te recuerdan que te pongas una campera cuando afuera hace frío. El estiramiento de los nervios te permite saber si tu vejiga está llena para que puedas encontrar un baño (o un árbol, dependiendo de donde estés).

La nariz y las cavidades sinusales están forradas con pequeños pelos, glándulas productoras de moco y estructuras que parecen pelos, llamadas cilios. Los pelos y el moco nasal atrapan el polvo, moho y gérmenes. Los cilios realizan una especie de palpitación lenta para mover la materia extraña hacia tu garganta, donde puede ser tragada. Luego, el ácido en el estómago destruye la mayoría de los virus y bacterias que se tragan durante el día.

El estornudo es un reflejo complicado, diseñado para remover aquello que puede irritar la nariz y los senos nasales. Cuando algo “pica” o irrita los nervios en tus conductos nasales, se envía una señal a la parte del cerebro que se encarga de los estornudos. Tu cerebro responde a esta señal orquestando todas las acciones musculares que se requieren para que un estornudo sea efectivo y no tanto. Los músculos de los ojos no se necesitan, sin embargo, ya te habrás dado cuenta de que es imposible estornudar sin cerrar los ojos.

Cuando finalmente llega


La causa más común para los estornudos son los resfríos y las alergias. Otros detonadores pueden ser el humo, olores fuertes y caspa de animales (células de piel muertas). Algunas personas lo hacen cuando se exponen a la luz, lo que es conocido como un reflejo de estornudo por luz brillante.

Siempre que estornudes tenés que taparte la nariz y la boca. Cubrirse es importante porque, de no controlarlo, se expelen pequeñas gotas de la nariz y boca,  aire y gérmenes por todo el lugar a 160 kilómetros por hora. Además, es bastante vergonzoso terminar con mocos arriba del labio superior.

El peor estornudo es ese que no se decide si necesita salir o no. Cuando esto pasa, te quedás atrapado entre el “ah” y el “chú”. A veces, una persona puede quedar atrapada en el “limbo del estornudo” por minutos antes de que el sentimiento se vaya o que finalmente lo deje salir.

Si intentás aguantar un estornudo apretando tus narinas, tu cerebro no va a explotar. Sin embargo, existe la posibilidad de que termines forzando el aire a través de la trompa de Eustaquio hacia el espacio que está detrás del tímpano. Esto puede doler mucho, así que a no ser que te estés escondiendo de un zombie, ¡nunca intentes frenar un estornudo!

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