Al borde de la sobredosis tecnológica

Este es el relato de cómo el celular puede dominar la vida cotidiana sin que uno se de cuenta y lo que se pierde en esa dependencia
Sonaba el despertador y era hora de levantarme. Mi primer contacto con la realidad fue la pantalla de mi celular. Con él ha venido un mal hábito del que nadie me avisó cuando lo compré: es lo último que veo en el día y lo primero cuando me despierto.

Siempre pensé que el celular no mandaba en mi vida. Pero ante la sospecha de que esto no era así –que surgió de mis amigos y familiares– hice varios intentos de darle menos preponderancia. Sin embargo, en cada uno de ellos termino concluyendo que es casi imposible separarme de él. Me hace la vida más fácil, aunque al parecer también puede que me esté restando creatividad.

En Uruguay, cada usuario de internet se conectó en promedio 12,5 horas por semana en 2014. En total, 1,2 millones de uruguayos mayores de 12 chatean desde un celular y más de 850 mil poseen un smartphone. El 60% de los usuarios del país se conectan desde sus smartphones, la segunda forma de acceder a la red después de los hogares, según constató la 11a edición del Perfil del internauta uruguayo.

Para comprobar qué tanto me domina mi celular, decidí medirme. Durante dos días en semanas distintas, registré la cantidad de veces que usé el smartphone y cuánto tiempo me llevó cada tarea, qué es lo que más uso y en qué momentos del día.

¿Aburrimiento?


Desde que tengo mi smartphone los momento de aburrimiento son pocos. El teléfono es como la pastillita mágica que lo evita. Siempre hay algo que hacer detrás del brillo de su pantalla táctil. Sin embargo, hay estudios que sugieren que son precisamente esos momentos de aburrimiento en los que surgen las ideas más creativas.

“Al imaginar o soñar despiertos uno empieza a pensar más allá de lo consciente y un poco más en el subconsciente, lo que permite que se den todo tipo de conexiones“, dijo la investigadora Sandi Mann, de la Universidad Central de Lancashire, Inglaterra, consultada por la periodista Manoush Zomorodi en su podcast New Tech City de la radio pública de Nueva York.

Luego de consultar con varios investigadores, Zomorodi está trabajando en un experimento. Le está pidiendo a su público que mida qué tan “colgado” está con el smartphone con la aplicación Moment, que cuenta el tiempo y el número de veces que se lo utiliza. Su objetivo es ayudar a las personas a desintoxicarse y probar cómo los teléfonos se interponen en el camino del pensamiento creativo.

Mann investigó a dos grupos de personas. A ambos les pidió que encontraran usos para un vaso de poliestireno. Al primero lo mandó directo a resolver la tarea y al segundo le pidió que antes hiciera un trabajo aburrido por 15 minutos. El resultado fue que los que se habían aburrido encontraron más ideas y más creativas.

Cuando las personas están aburridas, suelen tener más de lo que se conoce como pensamientos divergentes, es decir, ideas que permiten encarar la realidad de una forma creativa, fuera de la lógica, concluyó el investigador Jonny Smallwood, de la Universidad de York, en Reino Unido.

Luego de leer todo esto, recordé mis horas de manualidades, corridas por el jardín de mi casa y juegos inventados para matar el tiempo, que en mi infancia resolvían algo que hoy hace mi smartphone: matar el tiempo libre. El problema, dice un artículo publicado en The New York Times, es que el mundo digital nos somete a la influencia mediática constante, que reclama atención y resta tiempo a la imaginación y a la creatividad. Las dosis adecuadas o perjudiciales de esta nueva droga están siendo estudiadas en este momento, al igual que sus consecuencias.

Conteo final


Cuando al final del día vi que había desbloqueado mi celular 115 veces ,pensé que estaba enferma. Pero, en realidad, soy una más del montón: un estudio de los creadores de la app Locket, que probó a 150 mil de sus usuarios, concluyó que la cifra promedio era 110. Otro realizado por la empresa KPCB llegó incluso a los 150 por día.

Entre la hora que pasé informándome mientras iba en el ómnibus al trabajo, las dos horas y media que escuché música y los 40 minutos que contabilicé en llamadas y tiempo de chat y mensajes (que a veces son más), pasé más de cuatro horas usando el celular. Y me pasé un poco de la raya: un estudio de Flurry, la empresa analítica de mercado de Yahoo encontró que entre los estadounidenses el promedio de uso de smartphones promediaba las tres horas.

Mi conclusión no son más que preguntas: ¿hasta dónde es correcto dejar entrar al smartphone en la vida de uno?, ¿habrá que aburrirse y dejar el celular de costado para ser más creativos? Tal vez incluso podamos desarrollar otro tipo de creatividad.


Checky


Checky es tan simple como un número. Esta aplicación gratuita para iOS y Android mide la cantidad de veces que se desbloquea la pantalla del teléfono y lleva registro de la evolución día a día.

FaceUp


Para dejar de ser un colgado con el celular está la app FaceUp. Incluye tests, juegos y consejos para dejar de depender del teléfono. Cuesta US$?2 para iOS y Android. Su eslogan es “desconecta y vívelo“.

Moment


La aplicación, gratuita para iOS, sirve para medir el uso del celular que hacen los miembros de una familia. Controla el tiempo total y la cantidad de veces que se desbloquea la pantalla, además de establecer un límite.

Menthal


Desarrollada por científicos, esta app gratuita para Android cuenta desde qué fotos se suben a las redes hasta la cantidad de veces que se desbloquea el celular. La idea es diagnosticar las adicciones.


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