Ahora va a poder sacarse una selfi para confirmar compras online

MasterCard anunció el lanzamiento de tecnologías que buscan eliminar las contraseñas
Publicada por Infotechnology

Olvidarse una contraseña puede resultar problemático y usar una muy sencilla también; más si se trata de la clave que permitirá confirmar compras online con una tarjeta de crédito propia. Para evitar esos inconvenientes, MasterCard decidió reemplazar esos códigos por una herramienta de seguridad mucho más amigable: las selfies.

La compañía anunció que está implementado tecnologías que buscan eliminar por completo las contraseñas. Así, para reemplazarlas, la firma le pedirá a sus clientes que reemplacen códigos por auto fotos o impresiones de sus huellas digitales.

En un comienzo, la tecnología será implementada en bancos de Estados Unidos, Canadá, el Reino Unido, Holanda, Bélgica, España, Francia, Italia, Alemania, Suiza, Noruega, Suecia, Finlandia y Dinamarca durante los próximos meses.

Para Ajay Bhalla, presidente de Soluciones de Seguridad para Empresas en MasterCard, gente de todo el mundo estará utilizando este tipo de tecnología de autentificación en los próximos cinco años. El ejecutivo expresó que usar escaneos del rostro y las huellas digitales es más seguro, ya que muchos clientes usan contraseñas demasiado fáciles de hackear con el objetivo de no olvidarlas.

Según explicó la compañía durante su presentación en el Congreso Mundial de Móviles en Barcelona, los usuarios que quieran pagar sus compras online con una selfie tendrán que descargarse una app especial a su smartphone, tableta o PC.

Para asegurarse de que lo que está escaneando la cámara del dispositivo elegido no es una foto, la tecnología de MasterCard le pedirá a los clientes que guiñen un ojo. Por su parte, la autentificación de identidad a través de huellas digitales ya puede ser usada en smartphones como el iPhone 6 y el iPhone 6S. Como novedad, la compañía adelantó que ya se encuentra trabajando para implementar tecnologías que permitan identificar desde el latido del corazón de un cliente hasta su voz o iris ocular.