Adiós a la publicidad molesta

Muchas veces la publicidad online adquiere formatos intrusivos como banners que tapan el texto de una página, animaciones que distraen u ofertas de productos o servicios que no le interesan al usuario. Pero los adblockers vinieron al rescate y las empresas están comenzando a mirarlos de reojo
Posts patrocinados en Facebook y Twitter, banners que tapan lo que queremos leer, resultados de búsquedas en Google que no tienen nada que ver con lo que queríamos encontrar y animaciones molestas que distraen la vista. La publicidad online se ha convertido en una parte más del paisaje cibernético, y algo que va en aumento.

Cada vez más empresas invierten dinero para estar presentes las páginas web que visitan los usuarios diariamente y, poco a poco, se vuelven más invasivas, al punto de obligar a quienes utilizan algún servicio de videos a tener que esperar los 15 segundos que dura un anuncio, sin la posibilidad de salteárselo, para ver el video que habían seleccionado. Si esto ya no era lo suficientemente fastidioso, YouTube informó que lanzará una versión paga del servicio para aquellos que no quieran ver publicidad en sus videos.

Sumándole a todo esto el hecho de que muchas páginas web demoran en cargar por el peso de las imágenes y animaciones de las publicidades, no es raro pensar en las razones por las que, en los últimos años, ha surgido toda una nueva especie de aplicaciones cuyo objetivo es bloquear este tipo de contenido en internet.

Pero las empresas no pueden llevarse toda la culpa: gracias a la publicidad online es que existen miles de páginas web que brindan contenido gratuito a los usuarios que, en el mundo analógico, no tendrían otra opción que cobrar por él.

22 mil millones de dólares es lo que estima un estudio de PageFair y Adobe que las empresas han perdido en 2015 por el uso de adblockers


Adblocker es el nombre de esta tecnología que ya no es tan nueva, pero tampoco es tan popular. Dicho de una manera simple, y como se puede deducir de su nombre, lo que hace este software es bloquear los ads (acrónimo del término en inglés para publicidad, advertising) para que estos no aparezcan en ningún sitio abierto por el usuario.

Cómo lo hace es un poco más complejo. Los desarrolladores de estos programas se refieren a ellos como "filtros". Según explican los creadores de AdBlock Plus, uno de los adblockers más utilizados por los internautas, su objetivo es filtrar el tipo de contenidos que el usuario le dice que no quiere ver en su navegador. Esto hace que no se tomen en cuenta al momento de "armar" la página. Muchos de estos programas ya vienen con algunos filtros nativos, como lo son filtros basados en el idioma del usuario y una lista de "ads aceptables" que se determinan a partir de las piezas marcadas manualmente más veces como aceptables por los usuarios.

Una vez instalado el software, el usuario puede personalizar su adblocker al ingresar más filtros como, por ejemplo, unos que bloqueen malware (código malicioso) o los rastreadores que algunos sitios utilizan para detectar las preferencias del usuario y así ofrecerles publicidad acorde a ellas. Para aquellos que entienden un poco más: los adblockers analizan el código fuente de los sitios web para encontrar etiquetas relacionadas con contenidos publicitarios.

Adblock Plus


Dónde se obtienen

El uso y la instalación de estos programas es muy simple para cualquiera con habilidades básicas de internet. La forma más sencilla es a través de las tiendas de extensiones o complementos. Estas son como las tiendas de aplicaciones para celulares pero dedicadas a los navegadores. Tanto Chrome como Mozilla y Safari tienen su propia tienda de extensiones desde las cuales el usuario puede obtener los complementos que más se adecuen a sus necesidades.

Una vez en la tienda de extensiones, lo que se debe hacer es buscar el adblocker que se desea (ver Apps destacadas) y darle clic a "instalar". El resto del trabajo lo realizará el navegador. Finalizada la instalación, el usuario podrá ver el icono de la extensión al lado de la barra de direcciones. Allí aparecerá el número de las publicidades bloqueadas en esa página. Al hacer clic en el icono se desplegará una lista de opciones. AdBlock Plus, por ejemplo, muestra el número del total de avisos que se han bloqueado desde que se instaló, además de la opción de activar o no el programa en determinados sitios, entre otras configuraciones.

41 mil millones de dólares es la proyección de pérdida de las empresas para 2016 por el uso de software de bloqueo.

Si bien la mayor parte de estos programas está desarrollada para funcionar en navegadores de computadoras, el mercado móvil comenzó a adaptarse a la tendencia, ya que las versiones móviles de Chrome y Firefox cada vez admiten la instalación de más extensiones. Además, por lo que se sabe hasta el momento, la próxima versión del sistema operativo de los dispositivos móviles de Apple (iOS 9), que será presentado el próximo 9 de setiembre, permitirá a los desarrolladores crear extensiones de este tipo para la versión móvil de Safari.

En los extremos

Tener un adblocker, sin embargo, no es la respuesta definitiva al problema de la publicidad molesta en internet. Lejos de ir por el lado de la discreción, existen sitios que, al detectar la existencia de adblockers, directamente solicitan al usuario que los desactive, ya sea porque su contenido está programado de la misma forma que una publicidad, aunque no lo sea, o porque ese sitio se sustenta por los ingresos generados por ceder un espacio de su página a contenidos comerciales.

Luego existen métodos más discretos que pueden ser utilizados por las empresas, que pueden ser considerados una forma de "forzar" a los usuarios con adblockers a ver los banners que dejaron claro que querían bloquear. Podrían llamarse "anti-adblockers", ya que lo que hacen es mostrar publicidad de forma que no pueda ser detectada por el software de bloqueo.

198 millones de usuarios en todo el mundo utiliza algún sistema de bloqueo de publicidad.

Un ejemplo de esto es PageFair, cuya misión es "proteger el futuro del internet libre" y reivindica el derecho de las empresas a mostrar su producto. Este software también mide los daños que los programas de bloqueo generan a las empresas en términos de dinero. Según datos publicados por los responsables de este emprendimiento, el uso de adblockers va en aumento (por culpa del incremento de las formas de publicidad molestas), lo que genera pérdidas a las empresas y una caída en la calidad de las páginas web.

En un reporte realizado este año por PageFair en conjunto con Adobe, cerca de 198 millones de personas en todo el mundo utiliza algún tipo de software para bloquear publicidad. Si bien esto solo representa el 6% de los usuarios de internet, en lo que va de 2015, los adblockers han generado una pérdida de cerca de US$ 22 mil millones para las empresas en cuanto a inversión en publicidad que no fue visualizada. Para 2016, la pérdida está proyectada en unos US$ 41,4 mil millones.

Entre otros hallazgos de la investigación se encuentra el hecho de que los usuarios de sitios de juegos son los más propensos a instalar algún tipo de bloqueo de publicidad; un hábito que es menos común entre los usuarios de sitios relacionados con la salud, caridad, gobierno y temas legales.

Ads publicidad


Cambio de rumbo

Pablo Buela, director de la agencia de publicidad digital uruguaya PIMOD.com, dijo a Cromo que aunque en Uruguay el uso de este tipo de software no es tan usual, no considera que los adblockers resulten un problema para la industria, incluso a futuro. Esto es debido a la tendencia de que las marcas generen contenidos que los usuarios consideren agradables o útiles. "Es muy difícil que un usuario pueda realmente filtrar la publicidad de las marcas, porque las marcas escabullen los mensajes de una forma no tradicional a la publicidad", señaló.

“La publicidad ya no es aquello de largar información de cosas poco relevantes, sino que los usuarios cada ves exigen más a las marcas a generar contenidos de valor”. Pablo Buela, director de PIMOD.com.

Buela explicó que una marca no solamente tiene presencia en internet con banners, que es lo que los adblockers están diseñados para desaparecer, sino que hoy en día producen contenido o se incluyen en el contenido generado por los usuarios, por ejemplo en las redes sociales, lo que hace que el software de bloqueo no resulte tan efectivo.

Además, dijo, cada vez existe un mayor gusto por parte de los usuarios a interactuar con las marcas, ya que entienden que estas se preocupan cada vez más por generar contenido de valor: "La publicidad ya no es aquello de largar información de cosas poco relevantes, sino que los usuarios cada vez exigen más a las marcas a generar contenido de valor, por lo que ya quizá ni les interesa bloquear a las marcas".

Por otro lado, en cuanto a las pérdidas de las empresas proyectadas en algunos estudios, el director de PIMOD.com dijo que gracias al giro que está tomando la industria en la forma de generar contenidos también ha cambiado la forma de distribuir la inversión publicitaria. "La estrategia ya no se basa solamente en generar banners, como en el pasado, sino que ahora se basa en estrategias de contenidos", apuntó. De todas maneras, Buela consideró que una campaña de banners bien implementada y segmentada para los usuarios no generaría al usuario la necesidad de bloquearla.

Sucedió hace algunos años en la publicidad offline y ahora se está trasladando a la publicidad en internet. El público se cansó de ver siempre lo mismo y hoy es más evidente por el uso de herramientas para evadirlo. Los nuevos medios y las nuevas herramientas obligan a las marcas a ponerse a tiro con las nuevas tendencias y quienes no lo hagan terminarán siendo ignorados (o bloqueados) por aquellas personas a quienes quieren llegar.

Apps destacadas


AdBlock Plus: software gratis que permite bloquear la publicidad en forma de banners. Funciona para Mozilla Firefox, Google Chrome, Internet Explorer y Opera. Funciona mediante filtros que el usuario ingresa de los contenidos que no le interesa ver.

AdBlock: ofrece casi las mismas características que AdBlock Plus respecto al bloqueo de las publicidades indeseadas con la diferencia de que también funciona para Safari. Es el segundo software de bloqueo más descargado del mundo.

Flashblock: es otra de las extensiones más usadas en Firefox y Chrome. Está enfocada a bloquear contenidos de Flash, HTML5 y Silverlight, es decir, aquellos con videos o sonidos molestos que surgen en el momento menos deseado.



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