Abuelos en el mundo digital

Los adultos mayores están migrando al mundo de la tecnología, el cual les permite estar conectados, informarse y divertirse. En la semana del Día del Abuelo, testimonios de quienes alientan a aprender sin importar la edad


Todavía no existe nada parecido al “gen de la computación” o el “cromosoma del smartphone”. Ver a un bebé manipular una tableta puede sugerirlo, pero, al menos por ahora, la ciencia no ha identificado ese cambio en la evolución biológica. El ser humano no nace sabiendo cómo usar el celular, la computadora o el microondas. Tiene que aprender.

Los llamados “nativos digitales” la incorporan más rápido y logran manejar en cuestión de minutos casi cualquier dispositivo que llegue a sus manos. En casa, en la escuela y con los amigos, tienen la oportunidad de probar, ensayar y terminar por convertir estos aparatos en extensiones de su propio cuerpo.

La generación de los padres pueden tener a estos pequeños nativos como profesores, pero también, por lo general, se ven obligados a aprender a manejar el correo electrónico y el smartphone, entre otros, porque su trabajo se los exige. Estos extranjeros digitales eventualmente se vuelven ciudadanos del nuevo y cambiante mundo tecnológico.

Los más viejos, los abuelos de los nativos digitales, son los que están más alejados de ese mundo. El asunto es que también viven en él y deben adaptarse para que la propia tecnología no los destierre de la sociedad.

Los adultos mayores pueden aprender a manejar la tecnología y, de hecho, ya lo hacen. Cada vez hay más abuelos en Facebook y Twitter, accediendo a Google y YouTube, o incluso jugando al Candy Crush (ver video).

Más allá de las “clases” que sus nietos o hijos puedan darles, hay adultos mayores autodidactas y aquellos que asisten a cursos de informática, sustituyendo los de crochet o cerámica de antaño.

Cuando el 1º de junio el expresidente y candidato a la Presidencia del Frente Amplio, Tabaré Vázquez, anunció los primeros 10 puntos de su programa en caso de ganar, los uruguayos se sorprendieron. Algunos indignados y otros aplaudiendo, comenzaron a opinar acerca del punto tres: dar una tableta a todos los jubilados de Uruguay.

Al igual que cuando propuso “una computadora por niño” y nació el Plan Ceibal, el planteo de Vázquez se justifica en la inclusión digital para alcanzar la inclusión social. Esta semana, se defendió de las críticas diciendo que “ser viejo no debe ser una condena”, y explicó que una tableta ayudaría a los adultos mayores a reencontrarse con amigos, hallar compañía y ver películas para sobrellevar la soledad. Todas estas son las razones principales por las cuales los más viejos se acercan a la tecnología, aquella que no imaginaban en sus más locos sueños cuando eran niños.

También son buenos argumentos y excusas para regalar (o pedir) una computadora, tableta o smartphone este jueves, por el Día del Abuelo.

Aprender


En Uruguay, existen varios lugares donde los más veteranos pueden aprender informática. Es posible tomar cursos desde qué es un mouse hasta cómo leer los códigos QR, pasando por crearse un perfil de Facebook y mandar correos electrónicos.

Según contó el sociólogo Ricardo Alberti, quien coordina el Plan Nacional del Adulto Mayor, los “adultos mayores menores” (entre 65 y 75 años) uruguayos son los más tecnologizados de Latinoamérica. “Uruguay fue el primer país de la región donde se empezaron a dar cursos de informática para adultos mayores”, agregó.

Existen 123 Centros MEC en el país que funcionan como un espacio cultural y educativo con acceso a tecnología. Estos locales del Ministerio de Educación incluyen cursos de informática de varios niveles como parte del programa de Alfabetización Digital, donde el 83% son mujeres mayores de 45 años.

Los adultos mayores también se acercan a estos cursos de los Centros MEC. Incluso, será uno de ellos quien el 21 de junio reciba el certificado número 50 mil en un acto en Artigas.

Según dijo el director de Centros MEC, Roberto Elissalde, hace un tiempo el Banco de Previsión Social (BPS) lanzó una publicidad para atraer jubilados a estudiar informática en estos centros. La pieza estaba dirigida al interior del país, pero se emitió por error también en Montevideo. Se presentaron más de 3.000 personas y tuvieron que abrir nuevos locales en la capital. Este jueves se inauguró uno en Tres Cruces.

En la Secretaría del Adulto Mayor de la Intendencia de Montevideo se dictaron cursos de informática hasta 2012, que no se han retomado. A su vez, una breve búsqueda en Google despliega decenas de cursos destinados a personas mayores, en institutos o dictadas por particulares, tanto en Montevideo como en el resto del país.

En el Colegio Santa Elena de Lagomar, por ejemplo, existe desde hace unos nueve años un plan por el cual los alumnos de segundo año se convierten en profesores de computación de los abuelos de la zona de forma voluntaria.

Otro ejemplo es el Centro Interinstitucional de Colaboración con el Adulto Mayor (Cicam), donde funcionan cursos de dos meses, de cuatro horas semanales. Hoy, los cupos están completos. La experiodista Silvia Tron fue quien lo fundó en 1991, cuando tenía 65 años. Cumple 88 la semana que viene y, en su opinión, un espacio tecnológico es “absolutamente indispensable”.

Abuelos conectados


La computación es “buena para la memoria. Tenés que acordarte de qué botón tocar. Te lo explican 40 veces y nunca sabés cuál es”, bromeó Tron, quien en su casa cuenta con una notebook y una tableta, un “invento fantástico” con el cual filma el programa de radio que Cicam tiene en el Sodre.

Para ella, que los adultos mayores estén al tanto de la tecnología es fundamental porque “significa tener un lenguaje común con la gente joven”. También les ayuda a aprender cosas que, de otra forma, jamás conocerían.

Según Elissalde, de Centros MEC, al comienzo los mayores querían aprender más que nada por “novelería”, pero últimamente sienten que usar herramientas como Facebook es una necesidad. Ver las actividades y fotos de sus nietos, hijos y sobrinos es la razón principal por la cual los más veteranos se interesan por estar conectados. Este interés se agudiza cuando tienen parientes en el exterior a los cuales jamás verían si no fuera gracias a la pantalla.
Estar informado “es fundamental para el empoderamiento de los viejos, para sentirse realmente protagonista de lo que está pasando”, dijo la findadora de Cicam, Silvia Tron

También se trata de una forma de comunicación con los más pequeños. Por eso, los abuelos “deberían manejar al menos lo mínimo para meterse en internet” y así poder acercarse a ellos, recomendó la psicóloga Fanny Berger, autora del libro Ser abuelo hoy (Editorial Planeta). No se trata de saber programación sino de aprender lo básico, como “apretar un botón para contestar una llamada por Skype”, agregó. En su opinión, los abuelos “no tienen que sentirse disminuidos” por no saber mucho acerca de tecnología.

Pero no solo con los más chicos de la familia es que quieren conectarse los abuelos.

Las redes sociales en persona cobran otro sentido entre quienes no trabajan y suelen sentir más que otros el peso de la soledad. “En los pueblos del interior, de entre 300 y 5.000 habitantes, la sociabilidad de las mujeres se limita a la familia”, explicó Elissalde. Por eso, los Centros MEC se convierten en “un lugar legitimado socialmente donde las mujeres pueden encontrarse, aprender, conversar”, agregó. Es que reunirse a aprender es un evento social en sí mismo.

Otra de las razones es “mantenerse activos”, contó Juan Carlos González, profesor de informática en Cicam, donde asisten personas de entre 60 y más de 80 años.

Para Tron, la razón más importante es la actualización: “Le permite a la persona mayor saber qué pasa desde en Francia hasta en Arabia Sudita, o profundizar en cualquier tema”. Estar informado “es fundamental para el empoderamiento de los viejos, para sentirse realmente protagonista de lo que está pasando”, opinó Tron.

El cuco de las computadoras


La brecha tecnológica tiene razones socioeconómicas y territoriales, opinó la directora del Instituto Nacional del Adulto Mayor (Inmayores), Adriana Rovira. Por eso no se trata solo de no saber, sino de no tener acceso a esa tecnología. Pero cuando el adulto mayor logra tener el dispositivo en sus manos, ¿qué es lo que lo frena?

El miedo es de los primeros puntos en la lista. “La gente tiene la sensación de que si toca la computadora esta puede explotar, derretirse o hacer algo que termine en caos”, dijo Elissalde. Por eso, contó, lo primero que se hace en las clases es garantizar que nada de eso pasará. Incluso, Centros MEC presentó El cuco de las computadoras, un video didáctico pensado para sus alumnos.

Fuera de eso, no existen impedimentos por los cuales los adultos mayores en general no puedan aprender a usar las herramientas digitales como las personas de cualquier edad.
El gran problema es el abismo en el aprendizaje, no en el manejo” de la tecnología, dijo el sociólogo Ricardo Alberti

“Hace unos seis años tuve alumnos que agarraban el mouse en el aire, como si fuera un control remoto”, contó el docente González, para quien este tipo de cosas ya no suceden. De hecho, González también da clases a jóvenes en la Escuela de Diseño de Facultad de Arquitectura. “No encuentro diferencias”, contó.

Sí pueden notarse problemas de vista o motricidad debido a la edad, pero nada que sea una barrera en la mayoría de los casos. En cuanto a la memoria, la solución es simple: “Cuaderno y lápiz para anotar cada paso”, contó el profesor, quien aclaró que en Cicam las computadoras tienen sistema operativo Linux. La idea es que los alumnos aprendan las bases de la informática y luego puedan manejar dispositivos con diferentes software.

De hecho, estos cursos son “de tecnología en general”, dijo, ya que también se enseña a cargar música en el celular o a importar fotos de la cámara en la computadora, dos tareas que los propios alumnos demandaron.

Tecnología para incluir


“Que los viejos utilicen esos elementos tecnológicos es una manera de no discriminarlos, de abrirles el mundo e incluirlos en el de los hijos, los nietos”, sostuvo la fundadora de Cicam.

Según el sociólogo Alberti, “el gran problema es el abismo en el aprendizaje, no en el manejo” de la tecnología. Por eso, hasta sacar un número para una consulta en una pantalla táctil puede ser una barrera de acceso para los adultos mayores. “Lo importante son las tecnologías cotidianas, desde manejar el microoondas hasta comunicarse” o poder leer las letras del celular, sostuvo el sociólogo. Por eso, le preocupa “el para qué de una tableta por jubilado”.

Para el sociólogo, Uruguay “no tiene buenos programadores que contemplen al adulto mayor en sus aplicaciones”. Más que una tableta, Alberti opina que habría que utilizar la tecnología para solucionar problemas básicos de la tercera edad, como el acceso a la alimentación saludable o la seguridad. En cambio, Elissalde dijo que Centros MEC cuenta con los conocimientos para hacer que estas tabletas sean de utilidad cotidiana para el adulto mayor.

En todo caso, para Tron la tecnología en los mayores es algo positivo: “Hay mucha gente que se resiste, pero también muchos no quieren envejecer. Pero no te podés resistir a lo irresistible”.

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