A las contraseñas les queda poco tiempo de vida

De Google a Microsoft, los gigantes del mundo de la tecnología trabajan en una forma de sustituir las contraseñas por algo más seguro

El problema está en que el usuario no se esfuerza en protegerse. Muchos siguen usando contraseñas como '123456' o 'password', por lo que no sirve de nada reiterar que estas deben ser un poco más complejas y seguras, la única salida es erradicarlas por completo.

Hoy en día, muchos teléfonos móviles cuentan con sensor de huellas, y los usuarios parecen preferir esta opción a introducir un código o dibujar un patrón en pantalla. No hay que acordarse de nada, es más fácil, más rápido y más seguro.

Con su Galaxy S8, Samsung ha demostrado que puede crear nuevas formas de prescindir de una contraseña tradicional. Además del sensor de huellas dactilares, cuenta con un escáner de iris que lo reconoce por los ojos y otro que lo reconoce por la cara. Esto último también se le ocurrió a Microsoft, que en las últimas versiones de Windows 10 incluye un sistema de reconocimiento facial a través de las webcam de las computadoras.

La biométrica es el futuro de la seguridad, suponiendo un verdadero cambio: en lugar de escribir contraseñas, utilizaremos los dedos, los ojos o la cara.

Aunque actualmente se utilizan varios sistemas de seguridad biométricos para desbloquear el celular, todavía falta que esta tecnología se imponga del todo. Samsung no confía de las caras u ojos para hacer pagos con Samsung Pay, ya que una simple fotografía es capaz de engañar los sistemas de reconocimiento facial. Microsoft, por su parte, quiere acabar con las contraseñas que dependen del usuario, pero no con las contraseñas en sí. En abril revelaron un sistema para acceder a muchos de sus servicios online, como Skype o Outlook, usando el teléfono: usted intenta acceder y le mandan un número único e irrepetible para que lo introduzca. Hay que hacerlo cada vez, sí, pero es seguro y no es necesario recordar nada.

Hasta los grandes bancos están trabajando para eliminar las contraseñas. La misma tecnología de Windows 10 está siendo aplicada en los bancos del Lloyds Banking Group, por ejemplo. Barclays también está probando algo similar, como llamar a los usuarios y registrar sus voces para comprobar que realmente son ellos los que están haciendo operaciones bancarias. Pero ya existen programas para imitar la voz a la perfección.

Por eso estos avances presentan un importante desafío, parecido al de las contraseñas: ser únicos y muy difíciles de imitar.