A imprimir en 3D se ha dicho

Para inaugurar su primera máquina, Copiplan permitió imprimir gratis, dando lugar a creaciones tan distintas como un juego de ajedrez y una pieza para medir la curvatura de los palos de hockey


En diciembre del año pasado, Copiplan desempaquetó su primera impresora 3D en el país. Nadie sabía mucho cómo ni qué hacer, pero no faltaban las ganas de intentarlo. A fin de cuentas, la impresora ya estaba sobre la mesa. Así surgió la idea de dejar por un tiempo abierta la posibilidad de imprimir gratis. “Al comienzo fue experimental, nadie sabía mucho”, dijo Federico García, director de Copiplan. Las primeras personas que se acercaron a imprimir no tenían las bases sólidas de cómo generar diseños para ser impresos en 3D. Muchos de los primeros modelos se pensaban con dimensiones que no eran posibles de lograr en la máquina. Descontando las limitaciones de tamaño, la impresora 3D puede hacer “cualquier” cosa, aseguró García.

Durante el período de impresión gratuito salieron de la máquina autitos de juguete, perros con articulaciones, un ajedrez completo, exprimidores de naranja, tazas rebatibles (telescópicas) e incluso una imitación de la Copa del Mundo. La impresora fue comprada en Estados Unidos, desde donde también se importa el material con el que funciona la máquina, un plástico que se funde fácilmente y permite construir la imagen que uno diseña en la computadora en un objeto con volumen. En esta primera compra se pidió material plástico blanco y negro, y ahora por la demanda de los clientes traerán de colores.

El director de Copiplan evaluó como positiva hasta ahora la respuesta de las personas a la impresora 3D. Por su parte, Jordan García, quien asiste las impresiones, señaló que no cuentan en la empresa con alguien especializado en diseño para esta máquinas, pero sí con terceros que los ayudan en casos particulares que pidan los clientes. La creatividad cada vez los desafía más.

Entre los objetos más llamativos que fueron impresos en este período de prueba, el equipo destaca una pieza para medir la curvatura de los palos de hockey bajo las normativas de la federación internacional de dicho deporte. También llamó la atención de Copiplan la impresión de una pieza de máquina odontológica, un repuesto que en Uruguay no se conseguía. Es que esta tecnología puede hacer realidad no solo los chiches más insólitos, sino también herramientas de trabajo.

El próximo paso es comprar un sistema de escaneo para poder realizar una versión en tercera dimensión incluso de una persona.

Populares de la sección

Acerca del autor

Comentarios